Alexis libre por primera vez en veinte años: desde el fondo del mundo miro cómo se decide el crepúsculo de un ídolo

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Hay noticias de fútbol que se leen con la cabeza y otras que se leen con el estómago. La de Alexis Sánchez agente libre pertenece a la segunda categoría. El Sevilla no le renovó a fines de junio, le pusieron sobre la mesa una oferta a la baja que no aceptó, y así, casi sin ruido, el Niño Maravilla quedó suelto por primera vez en casi veinte años. Lo leí a las seis de la mañana acá en Nueva Zelanda, con el mate todavía frío, y me quedé un rato mirando la pantalla sin hacer nada. No es una transferencia cualquiera: es el principio del final de algo, y todos lo sabemos aunque nadie lo quiera decir en voz alta.

Un hombre libre a los 37, y lo que eso significa de verdad

Pongámoslo en contexto para el que mira de lejos. Alexis lleva desde 2006 fuera de Chile, cuando lo compró Udinese siendo un cabro de Tocopilla. Barcelona, Arsenal, Manchester United, Inter, Marsella, Sevilla: veinte años de élite europea sin pausa. Que hoy tenga que sentarse a esperar el teléfono, a los 37, es una imagen que no me termina de entrar en la cabeza. No porque no sea justo (el fútbol siempre cobra la edad, a todos), sino porque uno se acostumbra a que ciertos jugadores estén ahí para siempre, y de golpe te avisan que no.

Las opciones que le manejan son un mapa del ocaso moderno de cualquier crack: Estados Unidos y la MLS, Arabia Saudita con la billetera abierta, un coqueteo con Brasil, y el rumor que me tiene inquieto, Chile. Todo indica que su aventura por las ligas top de Europa se acabó después de casi dos décadas. Y esa frase, escrita así de seca, duele más que cualquier derrota de la Roja.

La parte que me revuelve el estómago: la U

Voy a ser honesto, porque para eso escribo. Soy hincha de Colo-Colo hasta la médula, y la idea de ver a Alexis Sánchez con la camiseta azul de Universidad de Chile me produce un cortocircuito difícil de explicar. Racionalmente entiendo la ilusión: la U lleva semanas soñando, los medios chilenos lo dan casi por hecho cada vez que él tose. Pero el corazón hincha no negocia. Ver a uno de los nuestros, al mejor jugador chileno de la historia, cerrar su carrera con los colores del rival sería una de esas cosas que uno aprende a tolerar sin llegar nunca a disfrutar.

Menos mal, por ahora, que el propio Alexis puso paños fríos. El 23 de julio descartó de plano un regreso al fútbol chileno en este momento y negó tener contacto con nadie, dejando en offside a más de un periodista que ya lo tenía firmando. Su prioridad, dijo, sigue siendo Europa mientras aparezca algo digno. Lo respeto. Pero también sé cómo terminan estas historias: la nostalgia y el mercado suelen ganarle al plan A.

Arabia y Estados Unidos: el destino cómodo, y por qué me daría un poco de pena

Si tuviera que apostar desde acá, diría que la MLS o Arabia son lo más probable. Son el destino cómodo, el que le permite jugar dos o tres años más, cobrar bien y bajar la intensidad sin exponerse cada fin de semana a un juicio europeo. No lo critico: se lo ganó a pulso. Pero confieso que me daría una pena rara verlo terminar en un estadio medio vacío de Florida o en una liga que se ve a horas imposibles y que a nadie en mi barrio de Auckland le importa demasiado. Alexis fue caos puro, gambeta, gol imposible, temperamento chileno hecho fútbol. Verlo trotar por dinero sería como escuchar a tu banda favorita tocando covers de sí misma.

Lo que le pido, desde la distancia

Con la Roja la cosa tampoco ayuda a la nostalgia. Nicolás Córdova viene armando un recambio en el que Alexis ya no es fijo (ni siquiera estuvo en la nómina de las FIFA Series de marzo), y el proceso mira más hacia los jóvenes que hacia los últimos sobrevivientes de la Generación Dorada. Es lo correcto, aunque a los que crecimos gritando aquellas dos Copas América nos cueste asumirlo. Los ciclos existen para cerrarse, y este se está cerrando frente a nuestros ojos.

Así que esto es lo que le pido al Dilla, desde el fondo del planeta, con doce horas de diferencia y una taza de café mediocre: elige con el corazón y no con la calculadora. Si es Brasil, dale, que ahí todavía hay fútbol de verdad y gente que va a entender lo que sos. Si es un último baile europeo aunque sea en un club chico, mejor todavía. Y si algún día vuelves a Chile, aunque me duela el escudo, sé que voy a poner la alarma a las tres de la mañana para verte igual. Porque los ídolos no se eligen por conveniencia: se sufren. Y a Alexis, aunque termine donde termine, lo vamos a seguir sufriendo con orgullo hasta el último minuto que juegue.

Alexis Sánchez terminó su contrato con el Sevilla y quedó como agente libre por primera vez en casi veinte años. Con 37 años, el tocopillano baraja Estados Unidos, Arabia Saudita, Brasil y hasta un regreso a Chile que él mismo descartó en julio. Desde Nueva Zelanda, un hincha chileno-kiwi de Colo-Colo cuenta por qué este…

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