Ser colocolino en Nueva Zelanda es un ejercicio de fe y de matemáticas horarias. Los partidos del Cacique me caen a cualquier hora: madrugadas, media mañana, horario de oficina. No importa. Uno se acomoda. Y esta semana, después del 4-2 sobre Deportes La Serena, me acomodé con una sonrisa que todavía no se me borra.

Los números del líder
Colo-Colo lidera la Liga de Primera con 33 puntos y le sacó 11 de ventaja a Huachipato, su perseguidor más cercano. Once puntos. En un torneo chileno, eso no es una ventaja, es una declaración. Contra La Serena anotaron Víctor Méndez, Leandro Hernández, Lautaro Pastrán y Francisco Marchant: cuatro goles, cuatro autores distintos, que es exactamente lo que quieres ver si eres hincha. Este equipo no depende de un solo iluminado.
El parón mundialista: ¿bendición o trampa?
Ahora viene el detalle curioso: el torneo chileno se detiene durante el Mundial, aunque Chile no juegue el Mundial. Sí, léelo de nuevo. Duele de nuevo. El fútbol chileno se toma vacaciones para ver una fiesta a la que no fue invitado.
Para Colo-Colo, este parón es un arma de doble filo. Por un lado, llega como líder cómodo, puede descansar cuerpos, recuperar lesionados y planificar. Por el otro, yo he visto demasiado fútbol como para confiar en las pausas largas: los equipos escapados a veces vuelven del receso con la urgencia apagada, y los perseguidores vuelven con cuchillo entre los dientes. La historia del fútbol está llena de ventajas grandes que se evaporaron en dos meses. Pregunten en cualquier bar de Santiago, hay ejemplos para todos los gustos.
El buen momento es de todo el fútbol chileno de clubes
Ojo con el contexto: mientras la selección nos rompe el corazón, los clubes chilenos están haciendo historia en la Copa Libertadores. Coquimbo Unido ganó su grupo por primera vez en su vida y está en octavos, y Universidad Católica también sigue viva en el torneo continental. Ese Coquimbo, además, ya le ganó al Cacique este año en la Copa de la Liga, así que nadie en Macul debería mirar la tabla con demasiada comodidad cuando se reanude el torneo.
Lo que significa desde lejos
Cuando vives a 9.500 kilómetros del Monumental, el equipo se convierte en otra cosa. Ya no es solo fútbol: es el ruido de fondo de tu infancia, es la voz de los relatores que escuchabas en la radio, es la garra blanca sonando en tu memoria mientras afuera llueve en invierno neozelandés. Cada victoria del Cacique me acorta la distancia un poco. Esta semana, con 11 puntos de ventaja, Santiago me queda casi al lado.
Voy a seguir cubriendo a Colo-Colo desde acá toda la temporada, en español y a veces en inglés, porque los kiwis también merecen saber quién es el equipo más grande de Chile. Eterno campeón.




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